domingo, 22 de abril de 2012

CONCURSO SUMA USOS - BIBLIOTECA ILUMINADA "SAGRADA FAMILIA" - CORTINA DE ENROLLAR


“En tanto que el hombre está sumido en la situación histórica, ocurre que no llega ni siquiera a concebir las deficiencias y faltas de una organización política o económica determinada; no, como neciamente se dice, porque “está habituado”, sino porque la capta en su plenitud de ser y no puede ni siquiera imaginar que pueda ser de otro modo… sólo desde el día en que puede concebirse otro estado de cosas una nueva luz ilumina nuestras penurias y sufrimientos y decidimos que son insoportables.”


El ser y la nada, la condición primera de la acción es la libertad, Jean Paul Sartre



La función principal de la cortina de enrollar es la de permitir o interrumpir el paso de la luz dentro de un ambiente. En la propuesta, se mantiene la relación persiana - luz pero de un modo más íntimo y lúdico: la biblioteca envuelve la luz, la trata de aprehender, le da cuerpo y forma. La mantiene viva en su interior. Esa luz es la puerta de acceso a la cultura. A su vez la cultura es el umbral de nuestra libertad.


La espiral: evolución y ascenso hacia la luz.


La geometría de la biblioteca sigue la espiral de las torres de la Sagrada Familia de Gaudí, memoria tal vez de numerosos días cumpliendo su función de persiana de enrollar. Esta geometría le confiere de por sí una estabilidad propia fijada a su vez por guías curvas de planchuelas metálicas interiores. Las estanterías se resuelven escalonadamente con las mismas tablas de persiana. Se puede trasladar enrollada y armar fácilmente in situ.


La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz.


Antonio Gaudí.



Muchas veces experimentamos la angustia que nos ocasiona el corte de la correa de una persiana de nuestra casa. La persiana decide cerrar las 24 horas del día el paso de la luz y del sol; también de las visuales. La angustia deviene de no poder decidir ahora cuándo iluminamos nuestro ambiente y cuando lo queremos oscurecer… de repente, sin que nos demos cuenta, perdemos la libertad de elegir. También muchas veces, por falta de tiempo o porque hay otros problemas más importantes, la reparación de la persiana queda en segundo plano. Allí experimentamos una especie de adormecimiento… nos empezamos a habituar a la persiana cerrada, a encender la luz a mitad del día… Esto sucede hasta que un día recordamos lo que era ver ese paisaje a través de la ventana, sentir la luz y el sol que solían entrar a determinada hora del día, y es cuando nos resulta insoportable ver esa persiana cerrada todo el tiempo. En ese momento es cuando no descansamos hasta darle solución real al problema. Actuamos. Ahora bien ¿qué pasaría si en el lugar en que se encuentra esta ventana hubiera una pared? Quiero decir ¿que la ventana nunca hubiese existido? ¿Que esa vista y ese sol que entran nunca hubiesen entrado y por consiguiente jamás hubiera podido experimentarlos desde allí? ¿Quién podría ver una ventana con una persiana reparada en esa pared históricamente ciega? ¿Quién podría imaginarla y crearla antes de haberla visto allí? En una pared que existió desde siempre ¿quién podría sentir la insoportable necesidad de tener allí una ventana para que entre la luz?“El obrero es capaz de rebelarse si se bajan los salarios, pues concibe fácilmente una situación en que su bajo nivel de vida sea menor que el que se le quiere imponer; pero no se representa sus sufrimientos como intolerables: se acomoda a ellos, no por resignación, sino porque le faltan la cultura y la reflexión necesarias para hacerle concebir un estado social en que esos sufrimientos no existan; entonces, no actúa. Sus desdichas no les parecen “habituales” sino, más bien, naturales; son, eso es todo; constituyen la condición del obrero; no las desprende, no las ve a clara luz y, por consiguiente, se las integra en su ser; sufre, sin considerar su sufrimiento ni conferirle valor: sufrir y ser son para él la misma cosa. El sufrimiento no podría ser por sí mismo un móvil para sus actos. Exactamente al contrario: cuando haya hecho el proyecto de cambiarlo (sufrir) le parecerá intolerable.


Jean Paul Sartre


Es lógico pensar en primera instancia que un banco, una mesa o una cama son más urgentes que una biblioteca. Sin embargo un banco, una mesa o una cama no nos sacan del adormecimiento cotidiano y del encubrimiento de la libertad que no nos permite reflexionar y actuar, para cambiar la realidad en que vivimos.


“Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”


Jorge Luís Borges.